Tu Experiencia Puede Ser Valiosa y Aun Así Resultar Ser Invísible

Tu Experiencia Puede Ser Valiosa y Aun Así Resultar Ser Invísible

September 03, 20266 min read

Janine Sikaffy

Tu experiencia puede ser valiosa y aun así resultar invisible

Hay profesionales que llevan quince, veinte o treinta años trabajando. Han dirigido equipos, atravesado crisis, tomado decisiones difíciles, acumulado conocimientos, resultados, contactos, certificaciones y experiencia.

Sin embargo, cuando alguien les pregunta qué hacen especialmente bien o por qué deberían elegirlos a ellos y no a otra persona con una trayectoria similar, la respuesta se complica.

Empiezan a hablar de los años que llevan en determinada industria, de los puestos que han ocupado, de las empresas donde han trabajado, de sus estudios o de todas las cosas que saben hacer.

Todo eso puede ser importante. El problema es que no necesariamente explica su valor.

Y creo que ahí hay una dificultad profesional mucho más profunda de lo que parece: puedes tener muchísimo valor y, aun así, ser difícil de comprender.

Cuando el mercado no comprende con claridad qué haces especialmente bien, tampoco sabe con facilidad cuándo buscarte, para qué contratarte, qué problema confiarte o por qué escogerte.

No necesariamente porque te falte experiencia. A veces ocurre precisamente lo contrario: has acumulado tanto que ya no sabes distinguir qué parte de todo eso es realmente esencial.

La experiencia no es lo mismo que la definición de valor

Durante mucho tiempo aprendimos a construir nuestra identidad profesional alrededor de elementos relativamente fáciles de mostrar: el título universitario, el cargo, la empresa, los años de experiencia, las certificaciones y las habilidades.

Y todos siguen teniendo importancia.

Pero sirven para responder unas preguntas y no necesariamente otras.

Un currículum puede decir dónde has trabajado, pero no siempre explica cómo piensas. Un cargo puede mostrar qué responsabilidades has tenido, pero no necesariamente qué tipo de problemas detectas antes que los demás. Una certificación demuestra que aprendiste algo, pero no revela qué haces tú con ese conocimiento cuando enfrentas una situación compleja.

Por eso hay una distinción que considero fundamental: una cosa es lo que sabes y otra es la manera en que utilizas lo que sabes para generar valor.

Esa segunda parte suele permanecer mucho más escondida.

Quizá por eso tantos profesionales intentan resolver este problema desde afuera.

Cambian el titular de LinkedIn. Rediseñan su web. Buscan un nicho. Contratan nuevas fotografías. Hacen otro curso. Crean contenido. Reformulan su oferta. Intentan construir una marca personal más atractiva.

Nada de eso es necesariamente incorrecto.

Pero hay una pregunta que debería aparecer antes: ¿qué estamos tratando de posicionar?

Porque no se puede comunicar con precisión algo que todavía no se ha definido. Y aumentar la visibilidad de una propuesta indefinida no resuelve el problema; solamente hace más visible la indefinición.

Hay algo que hacemos de una manera particularmente nuestra

Durante años trabajando con profesionales empecé a observar algo que terminó convirtiéndose en el centro de mi trabajo.

Personas de industrias, profesiones y trayectorias completamente diferentes parecían repetir una determinada manera de enfrentarse a los problemas.

Algunas ordenaban naturalmente el caos. Otras encontraban conexiones que nadie estaba viendo. Algunas tenían una enorme capacidad para simplificar situaciones complejas; otras detectaban inconsistencias, traducían ideas, estructuraban procesos, cuestionaban supuestos o encontraban oportunidades donde los demás no las veían.

Lo interesante era que aquello no necesariamente coincidía con su cargo ni con lo que aparecía en su currículum.

Muchas veces tampoco estaba limitado a su vida profesional.

El patrón podía aparecer en actividades que disfrutaban, en conversaciones, en proyectos personales, en la manera en que resolvían una dificultad o incluso en aquello que otras personas terminaban pidiéndoles una y otra vez.

Era una forma recurrente de interpretar, ordenar, conectar, decidir y resolver.

A eso es a lo que en DVELA llamamos expertise natural.

No es todo lo que una persona sabe. Es la forma particular desde la cual utiliza lo que sabe, vive y observa para generar valor.

Y suele costarnos reconocerlo por una razón muy sencilla: llevamos tanto tiempo haciéndolo que nos parece normal.

Lo que para ti es obvio quizá no lo sea para los demás

Hay algo curioso en la manera en que valoramos nuestras capacidades.

Cuando algo nos cuesta mucho, somos muy conscientes del esfuerzo. Cuando algo nos resulta natural, tendemos a minimizarlo.

“Eso lo hace cualquiera.”

“Solo organicé las ideas.”

“Simplemente me di cuenta.”

“Era obvio.”

Pero quizá no era obvio. Quizá era obvio para ti.

Eso no significa que todo lo que haces con facilidad constituya automáticamente un diferencial profesional. Lo que necesitamos observar es la repetición: qué tipo de situaciones despiertan tu atención, qué problema sueles resolver, qué haces naturalmente frente a él y qué resultado aparece después.

Cuando empezamos a mirar desde ahí, la pregunta cambia.

Dejamos de preguntarnos únicamente: “¿Qué más tengo que aprender para ser diferente?” y podemos empezar a preguntarnos: “¿Qué forma de generar valor ya existe en mí y todavía no he aprendido a reconocer?”

En la era de la IA, esta conversación importa todavía más

La inteligencia artificial ha hecho posible producir textos, ideas, estructuras, propuestas y contenido en cuestión de segundos.

Eso no significa que el conocimiento humano haya dejado de importar. Significa que aquello que antes parecía suficiente para diferenciarnos puede dejar de serlo.

Si muchas personas tienen acceso a la misma información y a herramientas capaces de organizarla, redactarla y transformarla, la pregunta relevante pasa a ser otra: ¿qué haces tú con esa información que responde a una forma propia de mirar, interpretar y decidir?

La IA es el contexto de esta conversación, no su centro.

El centro sigue siendo el valor humano.

Una herramienta puede amplificar tu pensamiento, pero no puede definir por ti qué pensamiento merece ser amplificado.

Por eso en DVELA sostenemos que el valor profesional no debería inventarse desde afuera. Primero necesita ser develado.

Cuando una persona logra reconocer qué problema tiende a resolver, cómo lo hace y qué patrón se repite en su manera de generar valor, entonces sí puede empezar a construir algo alrededor de esa claridad: una dirección profesional, una diferenciación más sólida, una metodología, una oferta, una promesa y una comunicación propia.

No al revés.

Tal vez la pregunta no es cómo hacerte más visible

Antes de volver a cambiar tu bio, tu oferta o tu estrategia de contenido, valdría la pena observar algunas cosas.

¿Qué tipo de problemas suelen terminar en tus manos, incluso cuando no forman parte formalmente de tu cargo? ¿Qué comprendes con rapidez y los demás no siempre ven? ¿Qué actividades disfrutas resolver? ¿Qué haces cuando una situación está confusa o bloqueada? ¿Qué resultado suele producir tu intervención?

No intentes convertir inmediatamente las respuestas en una frase de posicionamiento.

Busca repeticiones.

Porque puede ser que detrás de todo aquello que has hecho durante años exista una lógica que todavía no habías visto.

Tu trayectoria importa, por supuesto. Pero acumular experiencia y comprender tu valor no son exactamente lo mismo.

Puedes llevar veinte años trabajando y no haber identificado todavía aquello que conecta tu manera de pensar, decidir y resolver.

Y cuando ese patrón finalmente se vuelve visible, empiezan a ordenarse muchas otras decisiones.

Por eso, antes de preguntarte cómo hacerte más visible, quizá convenga hacerte una pregunta anterior:

¿qué es exactamente lo que quiero volver visible?

Tal vez no necesitas inventar una nueva versión de ti.

Tal vez necesitas reconocer mejor la que ya existe.

El valor profesional no se inventa. Se devela.


Janine Sikaffy

Janine Sikaffy

Develo tu valor diferencial desde tu expertise natural para darte claridad y dirección profesional | No es imagen, es definición | Estratega de Identidad Profesional · Fórmula3D® | Conferencista y autora

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